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Jorge A Yágüez La primera cuestión que plantearía, sobre estos diez magníficos (y endiablados) puntos, y tan solo con el ánimo de aclaración es¿qué significa exactamente una “política más allá del sujeto”?, pues el sentido de esta expresión no es ni mucho menos unívoco.
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Alberto Moreiras Jorge, ?coinciden, en tu opinión, el círculo de la política y el círculo de la subjetividad? Es decir, ¿son el mismo círculo, de modo que no puede haber exceso de la subjetividad con respecto de la polìtica ni de la polìtica respecto de la subjetividad?
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Jorge A Yágüez 1. Mi pregunta no entraba en polémica; sólo era una petición de aclaración, pues no sé exactamente a qué atenerse con la expresión “más allá del sujeto”. Por ejemplo, en un sentido trivial uno podría decir que la política tiene como fin los sujetos -quizá no solo los humanos, sino cualquier forma de inteligencia; pero ahora dejemos fuera esta cuestión (antropocentrismo sí o no; H. Jonas/Kant, etc). Que ésta sea su finalidad no quiere decir, obviamente, que se reduzca al sujeto, y que el círculo de la política y el del sujeto sean el mismo, pues la política, en definitiva, ha de tomar a su cargo todas las condiciones que de algún modo limiten injustificadamente la libertad -lo que viene a significar, ciertamente, ir más allá del sujeto, y ,en definitiva, tomar a su cargo el planeta. Pero creo que esto no es lo que está en juego en el uso que haces de la expresión. (Uso “sujeto” y no “subjetividad” porque me parece un concepto más amplio, menos cargado).
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Alberto Moreiras Yo tiendo a pensar, con Simone Weil, que lo verdaderamente sagrado es lo no subjetivable. Y no solo sagrado: yo nunca me enamoro de un sujeto. Hay que poner cabeza abajo a Pico della Mirandola.
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Jorge A Yágüez ¿Cuando dices “no subjetivable,” te refieres con ello a que lo que importa es lo universal, lo que no puede ser agotable en una singularidad, en ninguna realidad individual)?
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Alberto Moreiras No necesariamente, puede ser algo absolutamente singular también, incluso personal. Lo no subjetivable es lo que excede cualquier forma de instanciación subjetiva.
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Jorge A Yágüez El compromiso ético con el otro, inseparable de nuestros lazos empáticos, la indignación que suscita lo injusto, la pasión revolucionaria… ¿todo esto no pertenece al campo de la subjetividad?
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Alberto Moreiras Si, pero eso no agota lo politico. Nadie dice que no haya sujetos sino que el sujeto no es alfa y omega de ningun mundo excepto el mundo de la totalizacion despotica.
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Jorge A Yágüez Hasta ahora la noción de política solo tenía sentido del sujeto para el sujeto, la política como el intento por parte de los sujetos de decidir colectivamente su estar en el mundo. A partir de Heidegger, el principio de la subjetividad, humanismo, etc ha sido puesto en cuestión. El cuestionamiento, por ejemplo, del antropocentrismo ha llevado a plantear la posibilidad de introducir a otros como elementos igualmente relevantes en el marco político, por ejemplo todos los simios superiores, o todo ser vivo con inteligencia y capacidad de sufrimiento, que era una forma de decir: “también son sujetos”. Pero, cabe ir más allá, y decir que tambien las cosas tienen valor en sí mismas, y no en función del sujeto (crítica a Nietzsche), y la política tendría, entonces, que introducir una especie de principio de piedad con respecto a las cosas. ¿Iría por aquí, al menos como una de sus vertientes, la no reducción a la instancia subjetiva?
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Alberto Moreiras Claro, Jorge, ese es el fundamento del Sein-Lassen heideggeriano. Pero hay mucho más en esto que no ocupó a Heidegger o que no hizo explícito. Por ejemplo, entre cientos (pero para reconocer esos cientos hay que plegarse a cierta operaciòn mental, pequeño ajuste, como decìa Kafka): estoy haciendo un cursillo online que es forzoso para empleados del estado de Texas. Allì dicen que “las apariencias cuentan,” en la mejor tradición estalinista. Digamos que yo, usando un coche del sistema, lo aparco delante de una tienda de licores mientras voy a mear a la gasolinera de enfrente. Un vecino me denuncia, y como consecuencia de que he traicionado el principio de que *las apariencias cuentan” me despiden. Según ese proceso, pedir una absoluta internalización del principio de que las apariencias cuentan es pedir una absoluta subjetivaciòn del ciudadano, ni siquiera a la ley, sino a la regulación. Insisto en algo que no siempre se ve: pedir subjetivación en politica es introducir un principio despótico, reducir la política a subjetivación es despotismo absoluto.
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Jorge A Yágüez La reflexion de Arendt acerca de la aniquilación política que supone la idea, propia de los revolucionarios franceses, de que es en el fondo de los hombres, en su ser, donde reside el mal; que mientras que no se construya el “nuevo hombre” la revolución no es posible, que es misión de ésta transformar al hombre mismo, etc… estaría entonces en la línea de una resitencia a la subjetivación de lo político.
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Alberto Moreiras Completamente!! Una de mis broncas, no la menor, con el sujeto llamado X fue decirle que su proyecto social no era mas que ingenieria biopolitica, y que por lo tanto vivir en su mundo seria vivir en el horror permanente camuflado como felicidad amorosa y goce comumitario.
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Jorge A Yágüez Los peligros de esa deriva son claros. Y sin embargo parece difícil renunciar a la idea de la necesidad de nuevas subjetividades, a la idea de que sin ellas no podría darse algo distinto. El dilema acaso se resuelva pensando que el objetivo político nunca puede ser ese, el obtener el nuevo hombre, una subjetividad otra, etc, sino que, en el mejor de los casos, ésta será una consecuencia colateral, que no formaba parte, ni podía, de la actividad-pasividad política.
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Alberto Moreiras Yo diría que cualquier voluntad explícita de formación de subjetividad en otros como empresa política equivale a la introducción de un principio despótico inevitablemente, por muy gentil y generoso que se quiera que sea ese nuevo sujeto. Por eso yo remitirìa a una noción que me parece, republicanamente, mucho más productiva, que es la de reforma del pensamiento, y que yo usé ya en un artìculo muy antiguo. Hay necesidad de una reforma del pensamiento, lo cual, para mí, como es obvio, implica reformar la naturalización de la idea de sujeto como horizonte de la política. Creo que, además, eso es consistente con la recomendación fundamental del psicoanálisis lacaniano, que sin duda hablaría de la propuesta de fundación o refundación subjetiva como un avatar más de la ego psychology norteamericana, todavía dominante de forma abrumadora por aquì, y nunca más claramente que en la práctica totalidad de la izquierda acadèmica de estos rumbos. Dejemos que las subjetividades se apañen por sí solas, y, políticamente, busquemos otra cosa. Jorge, con tu permiso voy a colgar este diálogo en el blog, que ya me viene pareciendo un lugar más productivo que este formalmente.